Destino turístico inteligente: la tecnología que le falta a la gobernanza del turismo religioso

Destino turístico inteligente y turismo religioso: por qué el Camino de Santiago tiene tecnología pero no la certificación DTI que si lograron otros

Entre 2019 y 2021, dos ciudades españolas lideraron el mismo proyecto europeo de datos e innovación turística: Santiago de Compostela y San Sebastián. Ambas invirtieron en sensores, big data y sistemas de indicadores para entender el flujo de visitantes en su patrimonio. Partieron del mismo punto, con el mismo financiamiento europeo, en la misma época.

Tres años después, San Sebastián logró la certificación de Destino Turístico Inteligente plena. Santiago de Compostela, sede del Camino más importante del mundo católico, todavía no la tiene.

Tabla de contenidos

Qué es un Destino Turístico Inteligente

España desarrolló, a través de SEGITTUR, el modelo de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) más sofisticado del mundo en gestión turística pública. No es solo tecnología: se basa en cinco ejes que deben trabajarse en conjunto —gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad— y se mide con un sistema de 261 indicadores y 97 requisitos.

Un destino obtiene el distintivo DTI pleno cuando cumple más del 80% de esos requisitos. Cada dos años debe volver a evaluarse. No es un sello que se otorga una vez: es un proceso de mejora continua con seguimiento activo.

De los más de 200 destinos españoles que iniciaron el proceso, solo siete lograron la certificación plena: Barcelona, Bilbao, Benidorm, Donostia/San Sebastián, Gijón, Lloret de Mar y Santander.

Ninguno de los siete es un destino de turismo religioso.

El caso Santiago-San Sebastián

Catedral del Buen Pastor domina el fondo de esta calle peatonal en el centro de San Sebastián (Donostia), en el País Vasco, España. destino turistico inteligente
Catedral de San Sebastian, destino de turismo religioso

Esto no significa que Santiago de Compostela esté rezagado en tecnología. El caso es más interesante que eso.

Entre 2019 y 2021, Turismo de Santiago lideró el proyecto europeo BODAH —Big Open Data para el Patrimonio Atlántico—, financiado por fondos FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) dentro del programa Interreg Atlantic Area. El proyecto instaló sensores y dispositivos en puntos estratégicos de cuatro ciudades patrimoniales para medir el comportamiento de visitantes y residentes, anticipar saturaciones y entender el impacto real del turismo sobre el patrimonio.

Una de esas cuatro ciudades piloto fue San Sebastián.

Las dos ciudades arrancaron con inversión tecnológica comparable, en el mismo proyecto, en la misma época. San Sebastián formalizó después ese trabajo dentro del marco DTI completo y logró su certificación en 2022. Santiago siguió desarrollando iniciativas propias —el proyecto Smartiago, un plan de sostenibilidad turística, y actualmente elabora su Plan Estratégico de Turismo 2026-2030— pero, hasta la fecha, no consta que haya alcanzado el distintivo DTI pleno.

La diferencia no está en la tecnología disponible. Está en algo más difícil de construir: la integración de esa tecnología dentro de una gobernanza formal, medible y sostenida en el tiempo.

El patrón se repite en otros santuarios del mundo

Fátima y Lourdes incorporaron herramientas propias del turismo inteligente: transmisiones en línea de las celebraciones, aplicaciones móviles, mapas digitales, sistemas de reserva y servicios accesibles para peregrinos con movilidad reducida. En Roma, la inteligencia turística se despliega a escala urbana, articulando patrimonio religioso, movilidad, gestión de visitantes y gobernanza institucional en una ciudad que recibe millones de peregrinos cada año.

En el propio Camino de Santiago existe además una herramienta pública específica de seguridad: Alertcops, desarrollada por el Ministerio del Interior español, incluye funciones como el «Guardián Público Camino de Santiago» —que permite a los peregrinos compartir su ubicación en tiempo real con un centro de gestión— y la «Alerta Peregrino», para reportar situaciones de riesgo en cualquiera de las variantes de la ruta.

Todos estos son ejemplos reales y valiosos de tecnología aplicada al turismo religioso. Pero son herramientas puntuales, no necesariamente parte de un sistema integral de gobernanza medido, auditado y renovado cada dos años como exige el modelo DTI completo.

Por qué esto le importa a cualquier destino religioso

El modelo DTI no depende de tener presupuesto de nivel europeo. Depende de organizar lo que ya existe bajo cinco ejes de trabajo simultáneos, con indicadores medibles y una autoridad de gestión que revise el avance periódicamente.

Esto conecta directamente con lo que venimos viendo en toda esta serie. Un destino religioso puede tener tecnología —una app, una transmisión en vivo, un sistema de alertas— y seguir sin gobernanza real. Puede tener gobernanza tripartita —público, privado, institución religiosa, como vimos con el caso de Salta— y seguir sin sistema de indicadores que mida sostenibilidad o accesibilidad. El modelo DTI es, en ese sentido, el marco más completo disponible para integrar todo lo que un destino de fe necesita trabajar a la vez, en lugar de ir resolviendo cada eje por separado y sin coordinación.

Ningún santuario o ciudad santa necesita esperar a tener el presupuesto de Barcelona o Bilbao para empezar. El primer paso del modelo DTI es, precisamente, un diagnóstico: medir en qué punto está el destino respecto a los cinco ejes, antes de decidir dónde invertir primero.

España tiene el modelo de destino turístico inteligente más desarrollado del mundo en gestión turística pública. Y sin embargo, ninguno de sus siete destinos con certificación plena es un destino de fe —ni siquiera el Camino de Santiago, que cuenta con tecnología real y un historial de innovación comparable al de ciudades que sí lograron la certificación.

La lección no es que el turismo religioso esté atrasado en tecnología. Es que la tecnología, sin un marco de gobernanza que la integre y la sostenga en el tiempo, sigue siendo una colección de herramientas sueltas —no un destino verdaderamente inteligente.

¿Tu destino religioso tiene tecnología pero no un sistema de gobernanza que la integre? Escribime

Fuentes:

SEGITTUR. Manual de Destinos Turísticos Inteligentes. Accedido en agosto de 2026. https://www.segittur.es/destinos-turisticos-inteligentes/

Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico. Proyecto BODAH. Accedido en agosto de 2026. https://santamarialareal.org/

Tourís López, R.M.; García García, R.; Narbona, B.; Martínez Gutiérrez, I. (2022). Las tecnologías para la gestión de la seguridad pública y el Camino de Santiago. Journal of Tourism and Heritage Research, 5(1), 153-164.