La Ruta del Papa: Perú lo logró en 7 semanas, Argentina lleva más de una década sin lograrlo

El 8 de mayo de 2025 el mundo conoció a un nuevo Papa: León XIV, el estadounidense Robert Prevost, que había vivido veinte años en Perú, había sido obispo de Chiclayo y había solicitado la ciudadanía peruana en 2015. Siete semanas después, el 26 de junio, el Congreso de Perú declaró de interés nacional la ruta turística y cultural Caminos del Papa León XIV, con marco normativo, coordinación entre el Ministerio de Turismo, PromPerú y cuatro regiones, y mesas de trabajo ya instaladas en el territorio.

En Argentina, el primer Papa latinoamericano de la historia nació, se crió y ejerció su sacerdocio durante décadas en Buenos Aires. Fue elegido en 2013 y murió en abril de 2025, tras casi trece años de pontificado. La ciudad llegó a ofrecer, en algún momento, un bus turístico del Circuito Papal. Duró poco. Hoy ya no existe.

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Por qué Perú se movió tan rápido

La velocidad de la respuesta peruana no es casualidad ni oportunismo. Robert Prevost no visitó Perú: vivió ahí. Llegó como misionero agustino en 1985, lideró la misión de Chulucanas y fue obispo de Chiclayo durante más de una década. Amaba el país a tal punto que en 2015 pidió la ciudadanía peruana.

Esa legitimidad narrativa ayuda a entender por qué nadie se opuso al proyecto. Pero no explica, por sí sola, la velocidad de ejecución. Cuatro proyectos de ley unificados. Coordinación entre el Congreso, el Ministerio de Turismo, PromPerú y cuatro gobiernos regionales. Mesas de trabajo ya instaladas en el territorio. Eso no se arma en siete semanas por entusiasmo. Se arma porque la maquinaria existe.

Perú trata al turismo como política de Estado, no como ocurrencia de gestión. PromPerú lleva décadas posicionando al país en el mercado internacional —Machu Picchu, la gastronomía, ahora La Ruta de León— con una estructura entrenada para convertir cualquier oportunidad en producto turístico casi de inmediato. Esa institucionalidad, no la emoción por un Papa peruano, es la explicación real de las siete semanas. Es el mismo motor que hoy ubica al turismo en el 7,8% del PBI peruano, por encima del promedio regional —un dato que desarrollamos en detalle más adelante.

Qué incluye la Ruta del Papa León XIV

El circuito recorre cuatro regiones, cada una con espacios simbólicos de la vida pastoral de Prevost antes de ser León XIV:

  • Piura: Chulucanas, donde ejerció como obispo durante más de una década. Incluye el Obispado de Chulucanas y el Seminario Agustino.
  • Lambayeque: Chiclayo como punto de partida del circuito. Catedral de Chiclayo, Santuario de la Cruz de Motupe, y los espacios culturales del Museo Tumbas Reales de Sipán y el Bosque de Pómac.
  • La Libertad: Trujillo, con la Parroquia Nuestra Señora de Monserrate y los Seminarios San Carlos y San Marcelo, donde se formó su liderazgo eclesial.
  • Callao: la Diócesis del Callao, jurisdicción con vínculo directo a su trayectoria pastoral

Templos, santuarios, museos, bosques históricos y seminarios articulados en un solo relato nacional. No es turismo espontáneo: es una política pública con nombre, presupuesto y marco legal.

Argentina y el Papa Francisco

bus papal foto de archivo

El país respondió, turísticamente, ante el pontificado de Francisco con menos reacción que un puente. Nunca se convirtió en política nacional. Nunca articuló regiones. Nunca tuvo una declaración de interés del Congreso, ni una coordinación formal con el Instituto Nacional de Promoción Turística. Y hoy, a más de un año de su muerte, ni siquiera mantiene vivo lo que alguna vez empezó.

Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba intentaron algo, pero sin una estrategia de comunicación que les diera sentido.

Buenos Aires, en algún momento, tuvo un circuito turístico en bus dedicado a los lugares de la vida de Jorge Bergoglio en la ciudad: Flores, la Catedral Metropolitana, el Arzobispado. Fue una iniciativa tímida, gestionada a nivel local, y de corta duración.

Hoy, la página oficial de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires solo muestra dos recorridos para que el visitante los haga solo, si es que los encuentra. Están dentro del programa Turismo en barrios: Circuitos a pie. No hay Bus Papal. No hay caminatas guiadas dedicadas a Francisco en la oferta vigente del gobierno porteño, la misma ciudad donde nació, se crió y ejerció su sacerdocio durante décadas.

En Santa Fe y Córdoba desarrollaron programas turísticos dedicados a Francisco con la misma timidez. Hoy, en Santa Fe, el producto desapareció de la página oficial de turismo de la capital. Sólo el Colegio María Auxiliadora mantiene el legado, presentándolo como “Manzana Jesuítica: El Paso del Papa Francisco en la ciudad de Santa Fe”. Córdoba, por su parte, terminó diluyendo todo en la ruta de los jesuitas de la provincia. Queda una mención en Carlos Paz: “La estancia jesuítica donde vivió el Papa Francisco”.

Una segunda oportunidad, también desaprovechada

Hay un segundo activo, más profundo todavía, que Argentina tampoco supo usar. Francisco fue el primer Papa jesuita de la historia: uno entre 266 pontífices que lo precedieron. Y Argentina tiene, en su propio territorio, el complejo jesuítico-guaraní más antiguo con reconocimiento mundial. San Ignacio Miní fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, nueve años antes de que las misiones jesuíticas del lado paraguayo recibieran la misma distinción.

En una nota anterior de esta serie mostramos cómo Paraguay armó, a partir de ese reconocimiento compartido, un producto turístico integral con crecimiento de dos dígitos, mientras el circuito jesuítico argentino se desangraba sin rumbo. (Por qué Argentina tiene los activos pero no la estrategia: el caso de las Misiones Jesuíticas). La elección de un Papa jesuita en 2013 era la oportunidad perfecta para tejer en una sola narrativa de escala mundial dos historias que el país tenía en sus manos: el patrimonio jesuítico colonial y el primer Papa jesuita de la historia, además argentino.

Argentina tuvo, en la misma década, dos activos de clase mundial vinculados a la Compañía de Jesús: el patrimonio UNESCO más antiguo de la región en su categoría, y al propio Papa. Ninguno de los dos se convirtió en una estrategia nacional de turismo religioso.

Lo que el turismo religioso vale para cada economía

La brecha no es solo simbólica. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), en colaboración con Oxford Economics, el sector de viajes y turismo aportará en 2025 el 7,8% del PBI de Perú —por encima del promedio de Centro y Sudamérica, que se ubica en 7,6%—. En Argentina, el mismo informe proyecta una contribución del 6% del PBI, por debajo del promedio regional.

Existe además una medición más conservadora, la de ONU Turismo, que calcula el aporte directo del turismo receptivo sobre el PBI —sin contar el efecto indirecto e inducido que sí incluye el WTTC—. Bajo esa metodología más estricta, Argentina aporta apenas 1,7% de su PBI vía turismo, ubicándose en el puesto 110 de 125 naciones evaluadas. Las dos mediciones usan bases distintas y no deberían promediarse, pero apuntan en la misma dirección: Argentina monetiza su patrimonio turístico muy por debajo de su potencial real, mientras Perú lo hace por encima del promedio de la región.

El turismo religioso no es una porción menor de esas cifras. Es, en la mayoría de los países católicos de la región, uno de los segmentos con mayor capacidad de generar flujo constante, gasto local y empleo distribuido en el territorio —exactamente lo que Perú decidió capturar con una política pública articulada, y lo que Argentina, con dos activos de clase mundial en su haber, todavía no.

Perú tardó siete semanas en transformar la elección de un Papa con ciudadanía peruana en una política pública nacional de turismo religioso, con marco legal, presupuesto y coordinación interregional. Argentina, desde 2013, arrastra un circuito municipal modesto que nunca escaló; y desde 1984, custodia un patrimonio jesuítico reconocido por la UNESCO que nunca se conectó con el primer Papa jesuita de la historia, nacido a pocas cuadras de donde ese circuito arranca.

El patrón es el que recorre toda esta serie: no falta patrimonio. Argentina tiene, en este caso, dos activos de clase mundial. Lo que falla es la velocidad institucional para convertir el reconocimiento en estrategia antes de que se cierre la ventana.

¿Tu destino tiene un activo de valor mundial esperando una estrategia? Escribime.

Fuentes:

Infobae Perú. «Congreso da luz verde a la Ruta del Papa León XIV en 4 regiones del Perú». 26 de junio de 2025.

VisitArgentina. Recorrido turístico del Papa Francisco en ArgentinaVerificado en agosto de 2026. https://www.argentina.travel/novedades/recorrido-turistico-del-papa-francisco-en-argentina

World Travel & Tourism Council (WTTC) y Oxford Economics. Economic Impact Research 2025: Perú y Argentina.

ONU Turismo (UN Tourism). Estadísticas de contribución del turismo al PBI. Accedido en agosto de 2026. https://www.untourism.int/